lunes, 14 de noviembre de 2016

Cosa de dos

Me siento algo ridículo escribiéndote estas palabras, seguramente por el hecho de que lo más probable es que no las leas y caigan en saco roto, tal vez porque signifiquen un mundo para mi y lo más probable es que nada para ti. Ya casi van dos meses desde aquella tarde de septiembre en el retiro, comenzó casi de forma inocente como cualquier otra, pero no acabo bien para ninguno. Y siento la necesidad de decirte algo, quiero, necesito hacerlo.

He seguido con mis exámenes, he continuado con mis bailes, en general mi rutina ha sido casi invariable supongo. Soy fuerte, lo sabes, y sabiendo yo lo bueno que eres tú, lo último que quiero es que te preocupes. Aunque supongo que eso sería presuponer muchas cosas, como por ejemplo que sigues pensando en mi, que me recuerdas, o que de alguna forma permanezco presente en tu cabeza.

¿Lo haces? ¿Estoy ahí en alguna parte?

Me da miedo la respuesta para ser sincero, me siento estúpido pensando en ti, recordando momentos felices y otros algo más tristes. No se si es orgullo, no se si es terror, es solo que no se nada, tal vez ese es el problema, no se nada de ti ahora.

Te sigo cotilleando, cada vez menos lo admito, aunque aun miro tu nombre en mi pantalla del móvil y tengo que reprimir las ganas de escribirte, porque te lo prometí, porque no lo quiero hacer difícil. Pero es que joder.... ya es muy difícil.

¿Soy un tonto por seguir sintiéndome así por ti? ¿Soy ingenuo al pensar que algún día podrías escribirme un mensaje y que todo volviera a ser como antes?

Te prometo que no te estoy esperando... te dije que no lo haría, pero aun así no puedo evitar ser como soy, aun así no puedo reprimir lo que siento, y aun así no puedo evitar pensar que todo esto es una tontería, que debería estar entre tus brazos y no escribiendo estas lineas, que nos deberíamos estar besando bajo esa luna llena al igual que esa primera vez.

Pero eso es lo que pienso yo, y al final y al cabo, esto es cosa de dos.