viernes, 21 de julio de 2023

21 de Junio

 

Era un día de verano como otro cualquiera, aunque tal vez sea injusto describirlo así, entre otras cosas porque no todos los días en verano es habitual que llueva con tanta intensidad.

Caminaba tranquilamente por la calle en buena compañía, él y yo pegados bajo un paraguas que apenas podía evitar el golpeteo incesante de la lluvia sobre nuestra ropa.

No es como si no estuviera sobre aviso, él me había insistido aquella mañana que trajera paraguas, pues era probable que lloviera, y yo tan despistado como siempre lo había olvidado. Por supuesto él estaba preparado para la situación, siempre tan previsor y listo para cualquier eventualidad.  

A veces me sentía como su opuesto, tan caótico y cambiante, el tan centrado y en la tierra, yo con la cabeza en las nubes y el con los ojos al frente. Y sin embargo como dos polos opuestos, parecía haber algo que nos tiraba hacia el otro.

No podía evitar sentirme algo culpable mientras caminábamos, al fin y al cabo, él se estaba mojando por mi naturaleza despistada, y aunque el silencioso paseo era agradable, tenía ligeros matices grises como venía siendo costumbre entre nosotros.

Y fue entonces, cuando menos me lo esperaba, que cerró el paraguas.

Noté de inmediato como la lluvia caía intensamente sobre ambos, y antes de entender lo que estaba pasando le vi mirándome, con esos ojos verdosos tan dulces que ahora brillaban con determinación.

"Sabía que esto te haría ilusión"

Y así sin más me besó.

Mientras la lluvia seguía cayendo, mojándonos, aquel chico tan previsor y centrado había roto todos mis esquemas y me había puesto patas arriba en tan solo un segundo.

No era nuestro primer beso, y sin embargo se sentía como tal. Espontaneo, intenso, esperanzador, mágico. Todo mi alrededor desapareció por unos instantes en los que solo existíamos él y yo, sus labios, su cuello, sus manos en mi...

Después de eso volvió a abrir el paraguas, tomó mi mano y continuó avanzando como si nada. Entramos en una tienda a hacer unos recados aún cogidos de la mano, dando vueltas, ojeando distintos artículos, y entre miradas no podía evitar sonreír al verle.

Algo en mi interior había cambiado, y sentía que fuera lo que fuera lo que nos deparara el futuro, nuestra historia no había hecho más que comenzar.

domingo, 25 de junio de 2023

El principio del final

2018, año en el que escribí esta entrada, año en que mi vida dio un giro que casi hace que todo desaparezca. Supongo que no es casualidad que no haya nada más escrito desde entonces, y sin embargo me parece importante publicar lo que guardé sin editar, sin filtrar. 

Mi vida ha cambiado mucho los últimos años, para mejor en general, y creo que ha llegado el momento de retomar la que fue una vez una gran pasión mía. De ahora en adelante todo son mis palabras de hace 5 años...

Un año ha pasado... Algo más en realidad, desde la última vez que me dio, o más bien que necesité, plasmar mi torrente de pensamientos sobre este blog. Han pasado tantas cosas, tantísimas que a veces todo me parece un sueño, casi como si no hubiese vivido nada de eso.

Acabé la carrera, empecé el MIR, murió mi abuela, rompí corazones, me rompieron/rompí el mío en mil pedazos...

Me volví a enamorar, me volví a enamorar y fue increíble, porque pensaba que no volvería a querer a nadie así, y lo hice, y fui tremendamente feliz.

El problema principal fue precisamente todo lo que estaba pasando, ocurrían tantas cosas al mismo tiempo que tenía que estar pendiente siempre de cualquier cosa que no fuera yo mismo. Fue algo sutil, algo que no vi venir, no se anunció ni fue obvio en ningún momento, pero poco a poco me estaba rompiendo por dentro.

No podría decir con exactitud el momento en que me di cuenta, o más bien el momento en el que deje de mentirme a mi mismo y acepté que no estaba bien. Siempre había oído hablar de lo que era la ansiedad, de lo que era tener depresión, y pensaba que lo entendía, creía que sabía a que se enfrentaba la gente, pero estaba equivocado.

Ahora estoy aquí, sintiéndome solo rodeado de gente.