domingo, 24 de julio de 2016

Desvelos Veraniegos

Una gota de sudor se deslizaba lentamente por su frente, no había sido la primera en aparecer, pero si la que le había despertado. Aun era de noche, pero la calle estaba en silencio, y el sonido del ventilador era irónicamente molesto, pues molestaba más de lo necesario para lo poco que conseguía enfriar la habitación.

Tenía aceptado que los veranos en Madrid eran calurosos, aunque supongo que eso no lo hacía mucho más fácil. Sin embargo, aun siendo el calor uno de los causantes, el principal motivo por el que había abierto los ojos era que su mente no podía parar de pensar.

Se aferró algo más a la almohada a la que dormía abrazado, siempre había sido muy cariñoso, pero no tenía del todo claro si ese era el motivo por el que necesitaba dormir abrazado, a una almohada, un peluche, una persona...

-Clic

Un resorte en su mente encajó por un momento, se dio la vuelta y se coloco mirando al techo para reflexionar un poco.

-Supongo que ya ha pasado tiempo...

Tiempo desde la última vez que se sintió lo suficientemente seguro para hacerse vulnerable a los ojos de otro, para desterrar su coraza, esconder sus miedos y abrirse completamente con todo a otro. Era mucho más que un simple tema de sexo o cariño, era a un nivel mucho más profundo.

No es que llevará todo este tiempo solo, llevaba unos años conociendo a gente de todo tipo. Pero siempre ocurría algo, encontraba alguna pega, algún motivo por el que descartar a alguien, lo llamaban exigente y raro.

En su opinión no era así, simplemente había perdido parte de su inocencia, le costaba más confiar en la gente que antes, necesitaba ver que luchaban por el, que ponían verdadero interés además de las cosas más básicas como que exista química o que hubiera gustos en común. Simplemente necesitaba creer de verdad en esa persona, y en que se sentía en el mismo punto que él.

Comenzó a reírse para si mismo.

El era muy feliz, lo sabía, y eso le hizo seguir sonriendo. Quería mantener la esperanza, seguir creyendo que fuera cuando fuese, en algún punto de su vida llegaría alguien, alguien que disiparía esas dudas, alguien que se enamorara locamente de él y viceversa, alguien cuya sola presencia bastase para poder sonreír.

Y mientras esperaba ese momento seguiría viviendo, y seguiría sonriendo, siempre con esperanza, siempre con algo de miedo, siempre siendo quien era y no quien los demás querían que fuese.

No hay comentarios:

Publicar un comentario